¡Sé feliz!
Constantemente culpamos a factores externos de nuestras dolencias, sufrimientos y desdichas porque no hemos comprendido las leyes elaboradas por Dios.
La felicidad es individual y no tiene que depender de lo que nos hagan nuestros semejantes, ni de las deudas que tenemos, ni de accidentes o enfermedades que padecemos.
Los ataques del enemigo son pruebas que hay que superar; y cada prueba superada es un peldaño escalado para llegar a la cima de la sabiduría.
La actitud correcta ante la prueba es decirle a Dios, -gracias porque sé que esta prueba que me pones es por que Tú deseas que yo sea más fuerte.

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